¡Es temporada de calçots!

Calçots recién cosechados (imagen de Wikipedia)

Los calçots o calsots (en castellano) son una variedad de cebolla, muy tierna y de suave sabor, que suele acompañarse de salsa romesco, típica de Tarragona. La temporada para su consumo es entre noviembre y abril, aunque este año, debido a las múltiples heladas, se han hecho de rogar y acabamos de conseguir los primeros ejemplares.

Su origen, aunque es objeto de debate, se remonta a finales del siglo XIX, cuando un campesino preparó a la brasa unos calçots que sobrecalentó. Al quemarse las capas exteriores, decidió pelarlas descubriendo que su interior era una auténtica delicia.

El calçot de Valls, en la provincia de Tarragona, está protegido por una Denominación de Origen y debe cumplir una serie de requisitos: longitud de 15 a 25 centímetros en su parte blanca, y un diámetro, medido a 5 centímetros de la raíz, de entre 1,7 y 2,5 cms.

Las propiedades nutritivas del calçot son idénticas a las de la cebolla, con pocas calorías, un amplio contenido en vitaminas y minerales, así como propiedades tonificantes, digestivas, diuréticas e, incluso, dicen, afrodisíacas.

En Bar Restaurante Ponzano los cocinamos de forma tradicional: a la brasa, y los servimos ya casi pelados para que su degustación sea mucho más sencilla y nuestros clientes no se manchen en exceso. Los acompañamos de salsa romesco casera. Se comen pelándolos, incluso con tenedor y cuchillo dada su ternura, posteriormente se unta en salsa, y se mete entero en la boca.

¿Cómo se prepara la salsa romesco?

Necesitamos tomates y ajos asados, preferiblemente en horno de leña, pan, que se maja junto al ajo, almendras y avellanas tostadas, pimientos rojos secos o ñoras, romero, aceite de oliva, vinagre, sal y pimienta.

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